Wednesday, March 11, 2026

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El Inspector Dan



Esa mañana Crispín Matalascañas estaba bastante alborotado. Entró de improviso a mi despacho, sin siquiera llamar a la puerta.

—Baldomero, lo he encontrado, y lo que ocurre es bastante grave.

—Madre mía, Crispín, ¿qué es todo este escándalo? ¿A quién encontraste?

—No es quién, sino qué.

—Dispara, pues.

—Tengo en mi poder un número inédito de "El Inspector Dan". No preguntes cómo lo conseguí. Según se dice, solo hay tres ejemplares conocidos de ese tiraje.

—¿Quién?

—¡El Inspector Dan! Una tira cómica muy famosa, en la que su protagonista resuelve crímenes macabros en Londres.

—Vas captando mi atención, chaval.

—En este número el Inspector está internado por cuestiones de salud mental. Pero es atendido con mucha dedicación, en recompensa a su talento como asesor de investigadores.

—Bastante raro, pero ¿de qué se trata el crimen que investiga?

—Varios científicos han muerto, pero sus cadáveres no tienen ni una gota de sangre. Se sospecha que se trata de los Cefalópodos de Edimburgo, un grupo ocultista anti ciencia.

—Vale, me tienta. Anda, a ver, déjame darle una ojeada al tebeo, a ver cómo resuelve tu inspector el misterio.

—Eso no va a ser posible.

—¿Por qué? No entiendo.

—Precisamente el número que he conseguido me lo dio un traficante chino de historietas raras, pero la última página, en donde se descubre al culpable, ha sido arrancada.

—Sabía que algo te traías entre manos, Crispín. Sin esa hoja la historieta pierde todo su valor.

—Exacto. Estamos ante un crimen serio. ¿Crees que tú puedas resolverlo?

—Me intriga bastante. Supongo que el principal sospechoso será ese chino que te lo vendió o, lo más fácil y directo: tú alteraste la historieta. ¿Con qué fin? Dímelo tú.

—¡BINGO, Baldomero! Tu mente siempre tan alerta. No he podido engañarte esta vez.

—Bueno, además conozco ese número. Ya lo había visto antes con otro coleccionista y sé exactamente quién cometió los crímenes.

—Me asombras, estimado. Digno miembro de los 10.000.

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Texto escrito para participar en la convocatoria de escritura creativa para "Los Relatos Jueveros" de marzo de 2026, a cargo de El Demiurgo:

La premisa es la siguiente:

Se trata de escribir un relato policial en el que se haya cometido un crimen. Dejo algunas sugerencias:

1) Un personaje está internado por cuestiones de salud mental, pero es atendido con mucha dedicación, en recompensa a su talento como asesor de investigadores.

8) Asesinatos de científicos. Se sospecha de un culto anti ciencia aunque los sospechosos más obvios pueden no ser los culpables.

Ver la llamada original junto con otros relatos que responden al reto siguiendo el enlace.


Tuesday, March 3, 2026

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Los 4 jinetes


Era una mañana de 1984 y Emmanuel Goldstein se acercaba peligrosamente a robar mis huevos:

— ¿Por qué mi señor viene a mí, pudiendo tener a cualquier mujer?

— Mis cuatro hijos no pueden provenir de cualquiera; siendo los hijos del Príncipe de las Tinieblas, merecen una madre que rivalice con las profecías bíblicas.

— Tan solo soy una miserable sierva que duerme a las puertas de la ciudad de Teherán.

— Querrás decir la Minotaura más cruel que permanece a las afueras, tentando a todo aquel que se atreve a cruzar este rincón olvidado de la mano del... «Altísimo» —dijo el Maligno, haciendo gestos de atragantarse con la última palabra, mientras señalaba una pila maloliente de huesos a medio roer.

— Hago lo que puedo para sobrevivir —contesté, bajando la cabeza.

— Me darás cuatro hijos: uno gobernará al Norte, el segundo al Poniente, otro será banquero y el más chico, sacerdote.

— Por un precio puedo ser la madre de toda tu prole; hasta nietos puedo darte si veo una bolsa de oro en mi lecho.

— Está hecho, pero te advierto: tus días están contados. Parirás con dolor y después nadie volverá a saber de tu existencia.

— ¿Adónde iré?

— Con tu «prontuario», no creo que a «goody gudi» le intereses mucho. Me temo que tendré que llevarte a vivir a mi humilde mansión de los reinos subterráneos.

— ¿Seré tan reina como tú?

— No lo creo; soy Príncipe y más bien la paso de solterón, pero qué más da: un cambio caótico en mis dominios no sería raro. Al menos tienes cuernos.

— Los críos tendrán cara de vaca y piernas de cabra, ¿en qué colegio los iban a recibir?

— No dudes más, mujer, de eso me encargo yo.


Relato participante en el Microreto del Tintero de Oro, marzo 2026, 

«La bestia». Ver condiciones y otras participaciones siguiendo el enlace.