• Último Destino

    Para el reto de  "los Jueveros", de esta semana, se nos pide inspirarnos en el lejano Oeste americano. Para esta ocasión hago algo de trampa, presento aquí una posible segunda parte a uno de los relatos de la misma convocatoria, escrito por J.C. originalmente, tratando claro de respetar en lo posible, los modos y estilos del relato original. (Espero esto no genere problema)

    Esta semana la convocatoria ha sido invocada por Mónica , pueden ver todas las condiciones y participaciones en esta URL de su blog "Neogeminis".

     "A modo de Western":

     Escribir una historia de alrededor de 350 palabras cuya temática se inspire en las convenciones del género cinematográfico del viejo Oeste americano pero con la libertad de reinterpretarlo o adaptarlo.



    Juan “el Corto”, el comisario del pueblo, contempló cómo del saloon salía una figura vestida de negro. Con la habilidad de un vaquero curtido, lanzó su lazo y logró anclarle el cuello.

    —¡Alto allí, forastera!. En “Último Destino” no nos gustan las pistoleras.

    —Es cierto —dijo la pianista del saloon—, somos testigos de que ella le disparó a mansalva a un hombre sin mediar motivo alguno.

    —Somos gente civilizada y de leyes —respondió Juan “el Corto”—. La pena por homicidio es la horca.

    Y diciendo esas palabras, llevaron a la pistolera hacia el árbol situado en el centro del pueblo, la montaron en un caballo y, cuando el comisario estaba listo para darle el azote fatal al animal, desde el techo del saloon un indio lanzó certeramente su tomahawk con tal puntería que cortó el lazo con el que se pretendía administrar justicia. El caballo, alarmado, se encabritó y salió desbocado, llevándose con él a la pistolera vestida de negro.

    —¡El indio le ha ayudado! —gritaron al unísono varios de los vecinos del pueblo.

    Juan “el Corto” corrió hacia la parte trasera del saloon para capturar al cómplice, pero solo encontró al beodo del pueblo.

    —¿Ha visto usted al indio? —interrogó con voz autoritaria Juan “el Corto”.

    —¿El indio? Debe estar en la cantina —le respondió el desdichado, soltando una risa burlona.

    Enojado, Juan “el Corto” le dio un empujón, sin saber que el indio no era otro que el esposo de la forajida, un experto en disfraces, y que ahora se presentaba como borracho sin levantar sospecha alguna.

    El comisario entonces comenzó a ladrar órdenes:

    —¡Tenemos que armar una partida recia; debemos alcanzar a la forajida antes de que cruce la frontera!

    —Señor, no podemos hacerlo. Precisamente el indio es nuestro rastreador en estos casos; sin él estaríamos persiguiendo el rastro equivocado. Sería en vano cualquier acción — apuntó uno de los alguaciles

    —Nadie escapa a la justicia de “Último Destino” —replicó, enojado, el comisario—. Despierten al encargado de telégrafos, debe transmitir a todos los Estados de la Unión, lo siguiente:

    “Se busca pelirroja, vestida de negro, por homicidio. 

    Recompensa capturada viva o muerta de 5000 dólares. 

    Preferiblemente muerta (STOP)”.

    —Tendremos que esperar cinco horas más: el telegrafista lo enterramos ayer; su reemplazo viene de la Capital y llegará en el tren de las 7 a. m., ni un segundo antes ni un segundo después —apostilló lacónicamente otro de los alguaciles.

    13 comments

  • Cher Loca

    Recuerdo que ese día mi querida amiga Irene Moriarty estaba más irritable que de costumbre. Nos dimos cita en su despacho del 221B de la calle de la Pastelera; nunca la había visto tan enojada.

    — Venga, Guatsona, ¿qué le parece esto? 

    — Veo un comentario de blog común y corriente. 

    — No del todo. Ese comentario fue hecho con una herramienta moderna. 

    — No veo la diferencia. ¿Cómo lo supo usted? 

    — Elemental, mi querida Guatsona. Esos comentarios automáticos se detectan fácilmente porque, por lo general, hacen un sumario de mis relatos; jamás evocan un recuerdo del lector. 

    — Pero ¿quién haría semejante acto de villanía y desfachatez? 

    — Mi némesis, la Profesora. 

    — ¿Te refieres a Cher? 

    — Profesora Cher Loca —dijo la inconfundible voz de la más acérrima rival de mi amiga quien, sin ser invitada, acababa de entrar a la estancia en donde nos encontrábamos — Ese comentario no es mío. Yo lo hubiera pensado primero, lo hubiera redactado cuidadosamente y luego le hubiera indicado a esos terrores tecnológicos algo así como: "Transforma mi comentario al castellano como si fuera escrito por una chica informal de Namibia que se expresa con modismos y giros de aquel país". De ese modo, le bajo el nivel de "frialdad" que generan esos autómatas. 

    — Lo cual es tres veces más diabólico —respondió Irene con gesto claramente indignado. 

    — Ciertamente es una falta grave, casi tan vil como generar un cuento que no sale de nuestro puño y letra —apunté yo despiadadamente. 

    — En mi caso, si me llegara uno de esos comentarios "automatizados", lo borraría sin miramientos, porque significa que el remitente ni siquiera se tomó la molestia de leerme —concluyó secamente Cher Loca.

    --------

    Esta vez he cometido un crimen… o peor, una herejía de marca mayor: 

    he unido dos retos de escritura creativa en un solo relato. 

    Aunque, todo sea dicho, la ocasión lo amerita:

    --------



    Relato presentado a la convocatoria de enero 2026 de Rebeca en Fuego en las Palabras #Fuegoenlaspalabras Tema: «Convierte a un personaje de algún cuento clásico en alguien totalmente distinto a quien era en la versión original del autor»

    Puedes ver las demás participaciones siguiendo el enlace:


    ----


    Relato presentado a la convocatoria de enero 2026 de del blog Tintero del Oro Tema: «Escribe un micro de hasta 250 palabras inspirado en algún cuento o historia conocida pero alterándola: cambio de escenario, personajes de otro cuento, diferente época...»

    Puedes ver las demás participaciones siguiendo este enlace.

    13 comments

  • Los 4 jinetes

    — ¿Por qué mi señor viene a mí, pudiendo tener a cualquier mujer? — Mis cuatro hijos no pueden provenir de cualquiera; siendo los hijos del ...

    Copyright © - Minotaurina Gourmet - Minotaurina Gourmet - Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan