Los 4 jinetes
— ¿Por qué mi señor viene a mí, pudiendo tener a cualquier mujer?
— Mis cuatro hijos no pueden provenir de cualquiera; siendo los hijos del Príncipe de las Tinieblas, merecen una madre que rivalice con las profecías bíblicas.
— Tan solo soy una miserable sierva que duerme a las puertas de la ciudad de Teherán.
— Querrás decir la minotaura más cruel que permanece a las afueras, tentando a todo aquel que se atreve a cruzar este rincón olvidado de la mano del... «Altísimo» —dijo el Maligno, haciendo gestos de atragantarse con la última palabra, mientras señalaba una pila maloliente de huesos a medio roer.
— Hago lo que puedo para sobrevivir —contesté, bajando la cabeza.
— Me darás cuatro hijos: uno gobernará al Norte, el segundo al Poniente, otro será banquero y el más chico, sacerdote.
— Por un precio puedo ser la madre de toda tu prole; hasta nietos puedo darte si veo una bolsa de oro en mi lecho.
— Está hecho, pero te advierto: tus días están contados. Parirás con dolor y después nadie volverá a saber de tu existencia.
— ¿Adónde iré?
— Con tu «prontuario», no creo que a «goody gudi» le intereses mucho. Me temo que tendré que llevarte a vivir a mi humilde mansión de los reinos subterráneos.
— ¿Seré tan reina como tú?
— No lo creo; soy Príncipe y más bien la paso de solterón, pero qué más da: un cambio caótico en mis dominios no sería raro. Al menos tienes cuernos.
— Los críos tendrán cara de vaca y piernas de cabra, ¿en qué colegio los iban a recibir?
— No dudes más, mujer, de eso me encargo yo.
Relato participante en el Microreto del Tintero de Oro, marzo 2026,
«La bestia». Ver condiciones y otras participaciones siguiendo el enlace.
Los 4 jinetes
— ¿Por qué mi señor viene a mí, pudiendo tener a cualquier mujer? — Mis cuatro hijos no pueden provenir de cualquiera; siendo los hijos del ...

.jpg)
0 comments