Era una mañana de 1984 y Emmanuel Goldstein se acercaba peligrosamente a robar mis huevos:
— ¿Por qué mi señor viene a mí, pudiendo tener a cualquier mujer?
— Mis cuatro hijos no pueden provenir de cualquiera; siendo los hijos del Príncipe de las Tinieblas, merecen una madre que rivalice con las profecías bíblicas.
— Tan solo soy una miserable sierva que duerme a las puertas de la ciudad de Teherán.
— Querrás decir la Minotaura más cruel que permanece a las afueras, tentando a todo aquel que se atreve a cruzar este rincón olvidado de la mano del... «Altísimo» —dijo el Maligno, haciendo gestos de atragantarse con la última palabra, mientras señalaba una pila maloliente de huesos a medio roer.
— Hago lo que puedo para sobrevivir —contesté, bajando la cabeza.
— Me darás cuatro hijos: uno gobernará al Norte, el segundo al Poniente, otro será banquero y el más chico, sacerdote.
— Por un precio puedo ser la madre de toda tu prole; hasta nietos puedo darte si veo una bolsa de oro en mi lecho.
— Está hecho, pero te advierto: tus días están contados. Parirás con dolor y después nadie volverá a saber de tu existencia.
— ¿Adónde iré?
— Con tu «prontuario», no creo que a «goody gudi» le intereses mucho. Me temo que tendré que llevarte a vivir a mi humilde mansión de los reinos subterráneos.
— ¿Seré tan reina como tú?
— No lo creo; soy Príncipe y más bien la paso de solterón, pero qué más da: un cambio caótico en mis dominios no sería raro. Al menos tienes cuernos.
— Los críos tendrán cara de vaca y piernas de cabra, ¿en qué colegio los iban a recibir?
— No dudes más, mujer, de eso me encargo yo.
Relato participante en el Microreto del Tintero de Oro, marzo 2026,
«La bestia». Ver condiciones y otras participaciones siguiendo el enlace.



Hola, Lucila. Gracias por aceptar este diabólico reto. Un abrazo.
ReplyDeleteBueno, bueno, el mundo entero está en el tema, tu personaje ha parido como se esperaba de ella y mejor, Me faltó el cuarto, pero ya con tres vamos hechos. Un saludo
ReplyDeleteSe me hace que esa minotaura era mas malvada que el mismo satan, y de apellido Goldstein!! que guiño mas hermoso a un malo maloso malevolo que nunca existio....
ReplyDeleteme quito el sombrero ante tu elegante texto
ja ja.. me temo que este Don Sata no sabe lo que está haciendo.. veremos como le va con ese "Toro" que se lleva a su casa.. ja ja ¡Saludos!
ReplyDeleteHola Lucila! Esta estirpe familiar que parece creaesr en tu relato dará mucho que hablar...y muchos dolores de cabeza! Je je! Un abrazote!
ReplyDeleteBuenísimo, Lucila. Un relato cargado de ironía y doble intención. Has jugado muy bien con los mitos y el final deja una sonrisa.
ReplyDeleteLa minotaura regateando hijos por oro es humor bizarro, no sé si te basaste en Ahriman al situarlo en Teherán. Ese espíritu maligno persa da para textos bien locos, y lo de los hijos y la educación del diablo redondean el desmadre. Buen relato.
ReplyDeleteHola Lucila, un relato muy original y como ya han dicho por ahí bizarro. Los hijos de la un minotaura y el diablo van a gobernar el mundo seguro. Un abrazo.
ReplyDeleteHola Lucila, esa minotaura es más malvada que el mismo Satán.
ReplyDeleteNos dejas un micro con una estirpe familiar muy original.
Un abrazo
Puri
Parirá con dolor pero lo parido dará muchos quebraderos a la humanidad. ni mas ni menos que los cuatro jinetes del apocalipsis "Muerte, guerra, hambre y peste ¡La madre que los parió!
ReplyDeleteUn abrazo.
Todo un mito de origen para los 4 jinetes del apocalíptico. Muy bien logrado.
ReplyDelete¡Magnífica alegoría, Lucila! Me ha encantado. Un saludo desde la Buhardilla de Tristán.
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ReplyDeleteQué manera de empezar el día, ese Emmanuel Goldstein que viene a robar huevos y termina haciendo un pacto infernal con una sierva que duerme a las puertas de Teherán, esa mezcla de 1984 con mitología y regateo de mercado. Lo mejor es la naturalidad con la que ella negocia: "por un precio puedo ser la madre de toda tu prole; hasta nietos si veo una bolsa de oro en mi lecho", y el Príncipe de las Tinieblas aceptando como si fuera un trato de compraventa. Y ese detalle final de los críos con cara de vaca y piernas de cabra preguntando en qué colegio los van a recibir me ha sacado una risa que no me esperaba. Abrazos virtuales desde la Puerta del sol venezolano, Puerto La Cruz.
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